miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Como convivir con personas difíciles?

Personas difíciles o tóxicas son aquellas que tienen una influencia negativa en nuestras vidas.

Pero es importante entender que cuando estamos viviendo una situación así, hay que aprender a protegernos y sobrellevar la situación de la forma menos lesiva para nuestra salud psiquica.

Es importante reconocer cuando tenemos a nuestro alrededor a personas que tienen una influencia negativa en nuestras vidas. Esas personas no tienen que ser difíciles en sí mismas, pero en nuestra relación con ellas sentimos que no nos aportan nada positivo y en muchas ocasiones resulta todo lo contrario.

Pueden ser: un jefe, un amigo, un pariente, hermanos, madre, padre, compañero de trabajo, etc.

¿Pero cómo los reconocemos?

Lo importante para reconocerlos, no es mirarlos a ellos, sino mirarnos a nosotros mismos.

A todos nos pasa, que después de estar con alguien, te sientes agotado, sin energía o cansado. O tal vez, habiendo tenido un estado de ánimo absolutamente normal para ti, positivo, optimista, como siempre, te encuentras con una persona y después de conversar con ella, te sientes pesimista, triste, deprimido. O que estás entusiasmado con un proyecto nuevo, y después de contárselo a un amigo, te sientes desanimado, inseguro y dudoso.

La gente “difícil” o tóxica, es la que tiene influencia negativa en nosotros. Y no se trata de echarles la culpa, o tomárnoslo de forma personal, o dudar de su cariño por nosotros, o pensar que tienen malas intenciones. Muchas veces puede ser lo contrario. Por ejemplo, una madre o un padre aprehensivos, pueden tener una influencia negativa en un hijo, no dejándolo explorar sus deseos, sus sueños, sus proyectos, por un afán de protegerlo, de evitarle sufrimiento, que en el fondo nace del cariño que tienen por su hijo.

El primer paso para protegernos es identificarlos. Quienes son esas personas que en vez de elevarte el nivel moral, te lo bajan. Que te dejan agotado, exhausto, triste, inseguro y deprimido. Para reconocerlas, no hay que fijarse en lo que ellos dicen o hacen. Puede haber personas que te hablen de cosas negativas, pero que no tienen influencia en ti. Tú no les has dado el poder para que te influyan, y como mucho te da pena por ellas.

El aspecto principal para reconocerlos, es observar tu estado anímico, después de haber mantenido contacto con ellos.

¿Qué hacer?

Una vez que has identificado su influencia negativa sobre ti. Lo conveniente, es que en todos los casos posibles te alejes de ellos. Si es un compañero de trabajo, que durante la hora de almuerzo no hace más que quejarse de su vida, de su trabajo, de su familia, de sus vecinos, etc.. Que te deja con la sensación de que te hubiese pasado una apisonadora por encima, evita almorzar con el.

Si es una amiga o un amigo que te busca sólo cuando necesita desahogarse y echar afuera todos sus problemas, pero no es una situación mutua, comienza a alejarte, pon tus límites, cuídate a ti mismo.

Si es alguien que cada vez que estas feliz o entusiasmado con algo, se las arregla para bajarte la moral, para demostrarte que no puedes o que no sirves, para hacerte sentir inseguro, o incluso para ridiculizarte… aléjate de esa persona.

Cada vez que puedas, aléjate. No tienes por qué exponerte a ese tipo de influencias negativas si no es necesario o totalmente inevitable.

¿Y sino podemos alejarnos?

Si esta persona que tiene una influencia negativa en tu vida es alguien cercano, un familiar, padre, madre, hijos, esposo, esposa, un amigo muy cercano, alguien que está muy ligado a ti, o de quien tu sientes que no te puedes alejar, como un jefe, necesitamos una estrategia diferente.

La solución en este caso, no es tratar de cambiar a la otra persona, eso nunca lo debemos intentar, ni esperar, y en la mayoría de los casos es imposible, ni deseable, ni justo. Lo que buscamos es cambiar la dinámica de la relación y la manera en que nos afecta.

Lo primero que podemos hacer es conversar con la otra persona, partiendo de la base del cariño que los une y pedirle lo que necesitemos. Por ejemplo, si fuera nuestro padre, que nos habla con frecuencia sobre sus problemas: trabajo, relaciones familiares, etc. Como nos sentimos responsables de su felicidad, sufriremos por no poder solucionar sus problemas. El no lo hace para hacer daño, pero esa dinámica tiene una influencia negativa, que puede angustiar y deprimir. Entonces al mismo tiempo que se comienza a trabajar esa creencia de que su felicidad es nuestra responsabilidad, que claramente es errónea, se le puede solicitar que no me cuente tanto de sus problemas y si más de sus alegrías.

¿Qué podemos pedir a los demás?

Podemos pedir que cuando les contemos sobre nuestros sueños y nuestros proyectos, no nos digan solo lo que creen que puede salir mal, sino que también nos digan lo que creen que puede salir bien, y lo que ellos piensan que son nuestras fortalezas para lograr nuestros objetivos. Lo importante es tener estas conversaciones en un contexto de amor y afecto, no en un tono de acusación, de resentimiento o de reclamo. En esta etapa estamos tratando con las personas cercanas y por lo tanto, que nos quieren y que en realidad desean el bien para nosotros.

Pensemos que a veces son sus propios miedos los que hablan, miedo de perdernos, miedo o inseguridad de no poder o no tener la energía ellos mismos de llevar a cabo sus sueños, y esto lo que nos debe inspirar es compasión.

Poner límites a la influencia negativa que otras personas tienen sobre nosotros

Por otro lado, tenemos que trabajar en nosotros mismos, sobretodo si esta conversación no es posible, o no da los resultados que esperamos, tenemos que trabajar en poner límites a la influencia que estas relaciones tienen sobre nosotros.

Somos nosotros mismos quienes finalmente dejamos que otros tengan influencia sobre nosotros, ya sea buena o mala. La respuesta esta en nosotros, no en el otro. Esta es la parta más difícil, pero es la que verdaderamente nos libera de esa influencia negativa. Nadie nos puede hacer daño, nadie puede tener influencia negativa en nosotros sin nuestro consentimiento; de la misma manera que nadie nos puede hacer felices si no los dejamos.

La próxima vez que sientas que alguien tiene una influencia negativa en ti, en tu estado de ánimo, en tu bienestar, pregúntate si puedes alejarte de esa persona. Si no puedes o no quieres, prueba conversar con ella, cuéntale lo que te pasa cuando te cuenta sólo desgracias, o cuando te critica y desanima por algún proyecto.

Finalmente, y lo más importante de todo, aprende a poner límites a la influencia que tienen otros sobre nosotros, comprende de donde viene lo que te dicen, que puede ser del cariño que tienen o de sus propios miedos, y no te lo tomes de forma personal. No importa lo que otros te digan, eres tú quien permite que te influyan de la manera en que lo hacen.

Influencia negativa sobre otras personas

También es importante estar alertas porque podemos estar siendo nosotros quienes tenemos influencia negativa en otros. Obsérvate tu relación, que les dices a quienes te comentan sus sueños y sus proyectos. Tienes el hábito de descargar todas tus frustraciones, tus problemas, tus desánimos en otros sin preguntarte qué efecto puede estar teniendo eso en ellos.

Si es así, ten cuidado, preocúpate de cuidar al otro, piensa que uno no tiene idea de que maneras puede estar tocando las vidas de otros, sin darse cuenta, y procura que si tienes influencia, esta sea positiva.

Carlos Sanz

martes, 18 de mayo de 2010

¿Puede existir gestión democrática sin oposición?

Crónico 'dolor de tripa' de la Oposición mostoleña

Sí, pueden reirse; pero la cosa es, más que grave, de verguënza... En el ayuntamiento de Móstoles hay diez concejales del PSOE que están a matar entre ellos; cinco contra cinco. Como lo están leyendo... Cobran sueldo del erario público municipal -algunos millonarios por 'plena' dedicación- como contraprestación por desarrollar una exhustiva, permante y radical fiscalización, control y prestación de alternativas al gobierno popular de Esteban Parro; pero qué va: la gente de la oposición socialista se ha subdividido en dos bandos irreconciliables, de forma que las energías las agotan metiendo el dedo en la nariz del compañero. Diez personas ejerciendo una oposición medianamente seria podrían, para bien de todos, casi volver genial la gestión de gobierno local. Por contra, si están en lo que ahora hacen, el gobierno corre serio peligro de confundirse a sí mismo en nepotismos, prepotencia, adormecimiento y vanidades. Es una frase célebre del ministro anglosajón Disraeli: 'Sin una buena oposición, no hay gobierno que perdure en democracia'. Pero la Agrupación Socialista local está disuelta funcionalmente; y la FSM no sabe pronunciarse sobre Móstoles...La confrontación -ya de años- entre 'las familias' socialistas sigue haciendo mucho daño, no ya a la gente de izquierdas, que también, sino sobre todo a los mostoleños que no avanzamos más en calidad de vida porque quienes nos representan tienen bastante con su crónico dolor de tripa. Vamos que, en Móstoles, por más que digan y sin las alharacas de las celebracioones, se gestiona la cosa pública a medio gas, a golpe de iluminados...

Jose Blas

Comentario

Cómo sería la cosa esta de las familias y de la oposición de izquierdas de Móstoles, que un cabreo en la confección de las listas de I.U., parece ser la causa de que las ganara el P.P. El sector expulsado, más amigos y familiares, votaron a los populares y les dieron el triunfo, por un escaso margen de votos, a la derecha en el 2003.

Rumores, dijeron. Pero miren: 46.915 votos P.P. 46.925 votos la suma de PSOE e I.U. Rumores. Los comunistas de PCE tenían muy mala leche, dijeron los comunistas expulsados. Me lo creo. Los comunistas del Comité de Empresa del Ayuntamiento le pincharon las ruedas a mi amigo Félix García Camino, miembro también del comité de Empresa. Y esto no es rumor: Estuvimos Félix y yo cambiando las ruedas, le pincharon las cuatro. O que le pregunten al que fuera concejal de IU: Martín Galvez.

Por otro lado un hecho objetivo fue que 9000 trabajadores votaron a Rafael Simancas en Madrid y no ha Iván en Móstoles.

Tomás Rivero

lunes, 17 de mayo de 2010

Érase una vez una ciudad de altos vuelos

Un pueblo llamado Lilliput

Érase una vez…, allá a primeros del siglo XXI, más o menos entre los años 2001 y 2010…, que una población del entorno de Madrid, cuyo nombre no viene a cuento, pero que bien pudiéramos llamar hoy, veinte años después, Lilliput; que tuvo un peculiar alcalde llamado Gulliver, famoso por los cuentos de la lechera con los que el regidor engatusaba a sus convecinos. A tal extremo llevó su fantasiosa entelequia urbanística, que prometió hacer flotar la ciudad colgándola de fabulosos globos aerostáticos: que si un puerto seco del Atlántico, que si un Parque Tecnológico emblemático, que si un Bicentenario patriotero de carácter global, que si una Ciudad del Ocio para los jóvenes, que si un Palacio de Congresos, que si un Anillo de Polideportivos, que si la Escoba de Oro, que si dos Hospitales públicos en exclusiva, que si…, ¡que sí!, tanto y a tan alto rango de Gran Ciudad que los otros pueblos de alrededor acatarían que 'el mejor modo de cascar los huevos hervidos' era por su lado más angosto. Aquel Gulliver convirtió en convidados de piedra a sus adláteres (lo del primus inter pares se quedó tan solo en primus), acalló las discordancias ciudadanas (pagando silencios mediáticos con hipotecas de futuro de suelo mancomún), engordó famélicos lameculos con chichas y nabos públicos y, lo que es peor, pasó sus dos mandatos vendiendo castillos en el aire para unos cándidos administrados que, tenían ya bastante con llegar a final de mes como para cuestionar las alegrías pantagruélicas y tartufas de su regidor. La portada de uno de los boletines municipales de aquel entonces, claro en papel couché, expresaba la realidad política de Lilliput: era la foto de las Azores con la promesa de la 'única ciudad de la región con dos hospitales de calidad y gratuitos'… Pero, hete aquí que de golpe, se asomó la crisis financiera de las subprimes, se retrajeron los bancos, se vino abajo la financiación municipal sin el cash de los desarrollos de suelo y la construcción de viviendas, llegó la falta de competitividad nacional para innovar recursos, se refundó (¡¿?!) el capitalismo, y… el cántaro de la lechera se vino al suelo: ¡pincharon los aerostáticos de Gulliver! La flotante Lilliput se quedó como siempre: madurando generaciones a ritmo de tantán. Sin embargo aquella ciudad dejó de ser el despiporrio, volvió a su realidad subsidiaria, y su Gulliver, que sin dinero perdió toda credibilidad, se fue a hipotecar vientos y roles en otros escenarios más cómodos de la política. Aquello fue hace dos décadas, más o menos sobre el año 2008…

José Blas Ramón Bustos

domingo, 16 de mayo de 2010

Precisiones sobre "Funcionamiento de los Hospitales de la Comunidad de Madrid"

Jose Agustin Balado

Hola, soy miembro de la Plataforma por la Sanidad Pública de Móstoles y Contra la Privatización del Nuevo Hospital de Móstoles, trabajador de la sanidad y militante del SAS-Sindicato Asambleario de Sanidad (sindicato integrado en CAS-Madrid, Coordinadora Anti-Privatización de la Sanidad y en la Plataforma Matusalen).



Pero el comentario que hago a continuación lo hago a título individual.


La publicación por parte de la Secretaría de Organización de la Unión Comarcal Oeste de CCOO este texto, demuestra el interés de este sindicato por defender la Sanidad Pública. La mayoría de las afirmaciones que en el figuran son falsas y hacen un flaco favor a los que de verdad llevan ya varios años defiendo la Sanidad Pública en Madrid. Este texto lleva circulando mucho tiempo por la red y parece tener como objetivo desprestigiar a quienes luchan contra la privatización de la Sanidad Pública madrileña.

Todos los hospitales privados que ya están construidos están abiertos y funcionando, eso sí mal funcionando y convertidos en grandes y bonitos macro-ambulatorios, por lo que afirmar lo que decís en el punto número 3 es mentira. El nuevo de Torrejón y de Móstoles han sido adjudicados, y en el caso de Móstoles no se ha empezado ni a construir, y el de Collado Villalba se acaba de publicar su licitación en el BOCM. Y en los presupuestos de la Comunidad de Madrid para el 2010 no figura ninguna partida presupuestaria que haga mención a que se les vaya a pagar nada. Es decir, no se está pagando una cuota fija a ningún hospital sin que esté funcionando.

El punto 4 es también rigurosamente falso, las plantillas de los 8 nuevos hospitales están cubiertas (más o menos satisfactoriamente, pero cubiertas), y lo único que hay ya son varias sentencias firmes que anulan los procesos de movilidad con los que se cubrieron dichas plazas, pero que no han significado ningún cambio, ya que los mismos trabajadores que estaban antes de las sentencias siguen ahora.


El quinto punto, tampoco se acerca a la realidad, de los 8 nuevos hospitales la forma de pago es la siguiente, excepto en el Hospital de Valdemoro, se paga un canon anual en concepto de alquiler. En el caso de Valdemoro se le paga una cantidad fija anual por cada una de las personas que viven en su área de influencia, es decir no se les paga por pacientes atendidos, y en el caso de Valdemoro el negocio redondo es que vayan pocas personas.

Es cierto que están derivando muchos pacientes a los hospitales de gestión pública tradicional, pero no es porque superen los 300€ de gasto, es o bien porque estén saturados o bien porque no sean capaces de atender ciertas patologías o bien en el caso del Hospital de Valdemoro porque entienden que la patología del paciente va a hacer que tenga una larga estancia, lo cual le convierte en un paciente poco rentable.

Los hospitales no tienen laboratorio, pero las muestras de sangre no se envían a diferentes empresas privadas, se envían a un laboratorio privado que se encuentra dentro del Hospital de San Sebastián de los Reyes, también se envían allí las muestras de sangre de los centros de salud del Área 1 de Atención Primaria (Vallecas), ya que los laboratorios que existían en esa área los cerró el PP de Madrid el año pasado con la firma entre otros de CCOO. Hace poco trabajadores del Área 1 han recogido firmas denunciando que el transporte de las muestras de sangre altera el resultado de las analíticas.

Así que si vuestra organización quiere defender la Sanidad Pública, que lo haga de otra forma y no difundiendo bulos y mentiras destinados a desprestigiar a todos aquellos que luchan con la Privatización de la Sanidad Pública. Y que en la Comunidad de Madrid han convocado varias movilizaciones exitosas sin que vuestro sindicato las haya apoyado o las haya convocado. Por lo que en su nombre os exijo que retiréis este escrito y dejéis de difundirlo.


Salud, y más acierto la próxima vez.

FUNCIONAMIENTO DE LOS HOSPITALES DE LA COMUNIDAD DE MADRID

1 -Los nuevos hospitales abiertos en la Comunidad de Madrid, que son de gestión privada, han cubierto sus plazas con médicos de los hospitales públicos, que se han quedado sin buena parte de su personal. En el caso de La Paz se han ido el 40% de los médicos.

2 -A pesar de haberse ido, sus nóminas corren a cuenta de sus antiguos hospitales de origen. Es decir, esos médicos trabajan para un hospital privado pero su sueldo sale del hospital público.

3 -De momento 3 de los hospitales privados no han abierto por falta de personal. No obstante están cobrando de la Comunidad una cuota fija diaria (a pesar de estar cerrados y sin estrenar).

4 -A pesar de la clamorosa necesidad de médicos de los hospitales públicos, para cubrir las bajas de los médicos que se fueron a los privados, tienen prohibido contratar nuevos médicos en tanto no se cubran las plazas de todos los hospitales privados para que estos puedan empezar a funcionar.

5-Cada hospital privado cobra de la Comunidad 300 € por cada paciente que atiende, independientemente de lo que le haga (diagnostico, pruebas, consultas, etc..). Esta cuota sigue siendo 300 €, aunque lo que le hagan cueste mucho menos.

6-Cuando llega un paciente cuya prueba cuesta más de 300 €, es desviado automáticamente a un hospital público. Así el hospital nunca pierde dinero; y además, no compensa en otros pacientes sus ganancias cuando ha atendido a otro paciente por menos de ese dinero (es decir que es como en el casino, (SIEMPRE GANA LA BANCA).

7-Ninguno de estos hospitales tiene laboratorio para hacer sus propios análisis de sangre, de bioquímica, citología etc..., estos servicios son contratados a empresas privadas externas que cobran sus servicios.

8-Como muchos médicos no se fían de lo que hacen estas empresas externas, en la práctica es frecuente mandar las muestras para analizar por duplicado, por una parte a la empresa externa responsable de ese servicio, y por otra parte a un laboratorio amiguete de la pública del hospital de procedencia.

La sanidad pública está pagando cada análisis hecho por duplicado.

En definitiva, dentro de unos años no se qué tipo de médicos nos van a poder atender.

Teníamos una sanidad pública que era de las mejores del mundo y no hace falta ser muy listo para sospechar hacia donde nos dirigimos.

LA SEÑORA ESPERANZA AGUIRRE ES LA QUE MANEJA LOS FONDOS DE LA COMUNIDAD DE MADRID. TODO SU AFAN ES INAUGURAR HOSPITALES AUNQUE NO FUNCIONEN.

MEJOR 8 MAL QUE, 4 FUNCIONANDO BIEN.

ESTE SISTEMA DE SANIDAD YA SE PROBO EN OTROS PAISES, SIENDO UN TOTAL FRACASO POR LA CUANTIA DE DINERO QUE SIGNIFICABA.

DEBEMOS EXIGIR UNA MEJOR SANIDAD PUBLICA Y QUE SE CONTRATE PERSONAL, QUE EN ESTA EPOCA HAY MUCHA DEMANDA DE EMPLEO Y ¡¡¡CUANDO VUESTRO MEDICO DE CABECERA HAGA HUELGA, APOYADLE!!!.

Sª. Organización

Unión Comarcal Oeste de CC.OO.

E-mail: organizacion.oeste@usmr.ccoo.es

Web Madrid: www.madridsindical.es

Web Confederal: www.ccoo.es

Móstoles: Tfno. 916460550 - Fax. 916453699 - C/Badajoz, 35 (posterior)

Alcorcón: Tfno. 916110202 - Fax. 916118898 - Avda. Leganés, 21

Los funcionarios nunca supieron funcionar

Los funcionarios nunca supieron funcionar como amigos del pueblo.

Los funcionarios somos parte del Estado. De ahí que el ciudadano nunca pueda vernos con buenos ojos. Somos los que damos la cara por el Estado cuando el ciudadano se acerca a una ventanilla a pedir. A solicitar. A exigir. ¡¡Cómo van a querernos!!. Se alegran cuando El Estado nos aprieta las clavijas. En los convenios tendría que haber un plus de peligrosidad para todos los funcionarios que damos la cara ante las hordas cabreadas.


El Estado nunca es ni será del "bienestar", el Estado será siempre un malestar. Abajo el Estado. Abajo por tanto todo lo que implica un Estado que se derrumba. Se caen los funcionarios. Ya sé que estoy mezclando a Papá Estado con el estado del bienestar. Son cosas distintas, pero que proceden de una misma idea, mala idea que Papá Estado nos caliente la cama, la sopa, la bañera, y la playa.

Pues amigos, este estado del bienestar, que no tiene nada que ver con el estado de buena esperanza, se ha quedado estéril y ya no quiere más embarazos. Empieza a desembarazarse de nosotros. A mí me importa un bledo que me baje una media del 5% de mi salario. Yo me hice funcionario (antes me hice otras cosas) para tomar el poder, no para que me dieran un salario digno, que no existe. ¿Qué es un salario digno?, me pregunté un día, pues el poder me dije, ese es el mejor salario. ¿No quiere ellos (¿quienes serán ellos?) el poder, no se matan por el poder?, pues nosotros (yo) también. Pero ¡cá, nosotros somos melifluos, buganvillas, oriflamas. Adornamos sus pérgolas. Y además nos dirigen unos petimetres de sindicatos que se pasaron a las tumbonas que había bajo el chamizo de glicinias. Y ya no se dirigen ni entre ellos. Es más no saben si hay que dirigirse a algún lado.

Pero nos quieren engañar, enfrentándonos: ¿cómo vas a exigir que no te bajen el sueldo cuando hay cuatro millones de parados esperando?. Esperando que tú (yo) te mueras para entrar ellos. Los ciudadanos comprenden al funcionario inmediatamente que ellos encuentran un curro en la administración: dicen, no si yo les criticaba para ver si me dejaban entrar a mí. ¿De qué estamos (estoy) hablando?. De paparruchas. Además la bajada de sueldo no va a ir a los parados, que va, ese dinero dará vueltas y vueltas dentro del aparato de Estado burocrático y terminará en unas arcas innobles: comprando aviones de guerra Mirage III a los franceses, que luego se nos estrellan en el polígono de tiro de las Barcenas.

Nos quieren enfrentar. Y esta vez no solamente es el Estado, también es el Poder, el Sistema, el Capitalismo: los ricos. Salieron a reducir. Los ricos. Los pobres. La historia de siempre, la misma cantinela. ¿Saber que hay ricos aclara el paisaje?. ¿Contra qué peleamos?. ¿Contra quién?. De momento y para que lo sepan, si no se dieron cuenta: contra nosotros. Podemos disimular. Pero seguiremos poniendo cadáveres sobre la mesa. Los nuestros, los nuestros siempre. La pira. El sacrificio. Nuestra alma católica. El pecado. Así no va, generación tras generación. Que venga Lenin y lo vea. Y les diga algo.

Tomás Rivero

Gente como yo

“ Castellanos de Castilla,/ tratade ben ós galegos;/ cando van, van como rosas;/cando vén, vén como negros”. ROSALÍA DE CASTRO


Gente como tú trabajaría por sólo seiscientos euros, me dijo la señora nada mas llegar a su casa. No pregunto qué tipo de trabajo, ni dónde o quién la ha informado o que significa “como yo”. Para que se sorprenda le podría decir que en mi tierra las frutas saben muchísimo mejor, que las flores tienen un perfume que se nota a un montón de metros de distancia, que los pasteles son mucho más ricos, el verde es mucho más verde, que los bosques son más refrescantes y los veranos menos sofocante; esto último se lo diría justo cuando se queje del calor. Ahora pienso que no es lo más adecuado, que igual me iba a preguntar por qué estoy aquí si tengo tantas cosas maravillosas en mi tierra, igual haría como que no me escuchaba. ¿Puedo ser mala yo con una persona que en dos años cumplirá noventa y preguntarle si se imagina viviendo en mi país o si a tenido algún familiar necesitado de emigrar a otro país por buscarse la vida trabajando honradamente en cualquier tajo? No, quizás mejor explicarle que la crisis arregla ya este problema de muchos inmigrantes, ya no vienen tantos o incluso se van; pero me quedo calladita y escondo mi cara. Estoy sonriendo. Justo me imagino cómo se indignaría en el otro extremo de Europa de algunos desarreglos y, aun más, del frió que hace en invierno. No es mala persona, sino que tiene estos pensamientos. Y he notado, también, que no la importan tanto mis contestaciones, sino decirme cosas. Así, mientras por la tele dan en las noticias una información de robos con implicación de extranjeros ella grita:”¡ que se vayan todos, que los echen de aquí!”, al unísono con su hija. De repente se dan cuenta que yo también lo soy, extranjera venida de muy lejos y que me necesitan: pero tú no, tú quédate, me dirige la palabra esta vez en tono más cordial. Estoy a punto de replicar, no me da tiempo a decir una palabra, ni me presta atención. Yo ¿para que tomarla en serio a ella? Tampoco a su hijo, cuando está de visita, contrariado de todo, por ejemplo, en su localidad ¡un veinte por ciento son foráneos! ¿Qué es esto?, pincha el aire con la pregunta retórica. Por cierto me gustaría devolverle el pinchazo diciendo que sin “gente como yo” tenia que venir a limpiar la casa de su madre cada vez que le llegara el turno y que dé gracias al cielo que no necesita salir de su país. Pero no, ellos no representan a la gente de España sino las enfermeras y los médicos que me atendieron muy bien, los que tuvieron paciencia por entender mis palabras salpicadas del extraño acento extranjero, las personas que se levantan en el metro, dos-tres a la vez, para que se siente un anciano, los que me sonríen después de pisarle los talones con mi prisa en llegar del autobús al metro y del metro hacia el tren y los muchos otros que me ayudaron superar una enfermedad; A los españoles tampoco les representan la chica drogadicta que me pidió tres euros por comprarse un medicamento enseñándome una receta que no era tal y al decirle que no tenía, me dijo que no quería darle dinero y me grito: ¡emigrantes de mierda llegáis aquí y os dan trabajo”!”. Le contesté que si tengo trabajo ella aún más podía encontrarlo, por ser oriunda de aquí, pero en aquel momento se enfureció tanto que levantó la mano por pegarme; yo le dije de llamar a la policía y me contestó, riendo, que ellos son sus amigos. Yo sólo temía que, mareada como estaba por la quimioterapia pudiera caer fácil al suelo. Alguien se acercó por el callejón y después de alejarse ella volvió a intentar, una vez más, darme una paliza y preguntándome si sabia qué problema tenía: cómo no, drogadicta, le dije. Habría sido inútil contarle los míos y, cómo después de pasarme el efecto del tratamiento me iba con el metro a trabajar, bajando por la mañana un rato en Batan o Lago por el mal que sentía. No se cómo se ha metido en la droga y a quedado tirada en la calle. No soy yo quién para juzgarla, pero no acepto que nadie me pegue. Y salí del callejón oyendo cómo ella gritaba a mi espalda un ultimo “desgraciada”. Yo, para mis adentros, le repuse: ”¡drogata perdida!”. Que nadie se preocupe: no llegó la sangre al río. En todo país, cuando llega la crisis se suele echar la culpa a los inmigrantes, a mi me ha pasado, yo viví en unos cuantos países, se bien lo que me digo, me contó un señor gallego un día; Pero hay que aguantar, resistir, y seguir nuestro camino. En mi tierra hay un dicho que dice: “ Los perros ladran, el oso pasa”. Así que sigo pensando, no en la vecina que no me contesta a mi saludo de los buenos días por el simple hecho de que soy extranjera a la vez que sus hijos, por seguir su ejemplo de desprecio, me tocan, insolentes, el timbre de la puerta, para divertirse toda vez que pasan por mi rellano, sino en la otra vecina que nos atendió a los trabajadores, abriéndoles la puerta varias veces por algunas reparaciones del piso donde vivimos. Además, después de pasar cuatro años aquí me alegro con las buenas y me enfado con las malas, como si fuera ya mi país. He conocido muchos lugares y mucha gente, me gusta la música española, el jamón, las fiestas, y ver la gente paseando alegre por la Puerta del Sol, y si mañana tuviese que partir, no me arrepentiré en ningún momento que me he pasado por aquí, a pesar de todo. De la vida nos quedamos con los lugares que hemos visto y la gente que hemos conocido, me decía Pilar, una sabia y encantadora mujer española. Todos somos gente, ni más ni menos, depende de cada uno, y de las circunstancias de su vida. Irónicamente, hoy, las autoridades no recuerdan más, en sus discursos, el apoyo de los inmigrantes en la economía del país. Los tiempos que corren no se lo permiten. Pero llegar a decir que la crisis es culpa de los inmigrantes, como decía un ciudadano, en un programa de radio, ya es ignorancia. Supongo que en mi tierra, si fuera en la misma situación que España, pasaría igual o peor, la escasez trae malos gestos, la pobreza muestra, a veces, crueldad y avaricia, los humanos se pelean aun siendo de la misma familia. También reconozco la existencia de bandas de ladrones, carteristas o algunos isidros que me fastidian más que los de aquí. Lo único que pretendo es tratar a cada uno como se merece. Hay gente de toda clase en cualquier rincón del mundo y delante de los ladrones van los miles de obreros humildes, pero honestos, que hacen trabajos lejos de sus profesiones y preparaciones, de sus casas, sus hijos o sus padres, por salir adelante en la vida, cada uno con su historia a veces más tremenda que el tremendismo en si; y quien a vivido esta experiencia comprende muy bien lo que digo. Al fin y al cabo casi todos hemos emigrado por lo menos de una tierra a otra, de oriente a occidente, norte a sur, este a oeste. Y es que casi todos somos, de un modo u otro, emigrantes por la vida, “gente como yo”.

Llueve sobre la lluvia. ¡Y esta bien! Pero yo estoy llorando sin consuelo. Las flores de mi país florecen a mayor distancia de mis ojos. Sigo llorando…y río. La vida puede ser bella, e incluso divertida. ¡Son tan frescos los bosques de mi tierra, y huelen tan bien sus flores…!

Elena DumitruPopescu