Los funcionarios nunca supieron funcionar como amigos del pueblo.
Los funcionarios somos parte del Estado. De ahí que el ciudadano nunca pueda vernos con buenos ojos. Somos los que damos la cara por el Estado cuando el ciudadano se acerca a una ventanilla a pedir. A solicitar. A exigir. ¡¡Cómo van a querernos!!. Se alegran cuando El Estado nos aprieta las clavijas. En los convenios tendría que haber un plus de peligrosidad para todos los funcionarios que damos la cara ante las hordas cabreadas.
El Estado nunca es ni será del "bienestar", el Estado será siempre un malestar. Abajo el Estado. Abajo por tanto todo lo que implica un Estado que se derrumba. Se caen los funcionarios. Ya sé que estoy mezclando a Papá Estado con el estado del bienestar. Son cosas distintas, pero que proceden de una misma idea, mala idea que Papá Estado nos caliente la cama, la sopa, la bañera, y la playa.
Pues amigos, este estado del bienestar, que no tiene nada que ver con el estado de buena esperanza, se ha quedado estéril y ya no quiere más embarazos. Empieza a desembarazarse de nosotros. A mí me importa un bledo que me baje una media del 5% de mi salario. Yo me hice funcionario (antes me hice otras cosas) para tomar el poder, no para que me dieran un salario digno, que no existe. ¿Qué es un salario digno?, me pregunté un día, pues el poder me dije, ese es el mejor salario. ¿No quiere ellos (¿quienes serán ellos?) el poder, no se matan por el poder?, pues nosotros (yo) también. Pero ¡cá, nosotros somos melifluos, buganvillas, oriflamas. Adornamos sus pérgolas. Y además nos dirigen unos petimetres de sindicatos que se pasaron a las tumbonas que había bajo el chamizo de glicinias. Y ya no se dirigen ni entre ellos. Es más no saben si hay que dirigirse a algún lado.
Pero nos quieren engañar, enfrentándonos: ¿cómo vas a exigir que no te bajen el sueldo cuando hay cuatro millones de parados esperando?. Esperando que tú (yo) te mueras para entrar ellos. Los ciudadanos comprenden al funcionario inmediatamente que ellos encuentran un curro en la administración: dicen, no si yo les criticaba para ver si me dejaban entrar a mí. ¿De qué estamos (estoy) hablando?. De paparruchas. Además la bajada de sueldo no va a ir a los parados, que va, ese dinero dará vueltas y vueltas dentro del aparato de Estado burocrático y terminará en unas arcas innobles: comprando aviones de guerra Mirage III a los franceses, que luego se nos estrellan en el polígono de tiro de las Barcenas.
Nos quieren enfrentar. Y esta vez no solamente es el Estado, también es el Poder, el Sistema, el Capitalismo: los ricos. Salieron a reducir. Los ricos. Los pobres. La historia de siempre, la misma cantinela. ¿Saber que hay ricos aclara el paisaje?. ¿Contra qué peleamos?. ¿Contra quién?. De momento y para que lo sepan, si no se dieron cuenta: contra nosotros. Podemos disimular. Pero seguiremos poniendo cadáveres sobre la mesa. Los nuestros, los nuestros siempre. La pira. El sacrificio. Nuestra alma católica. El pecado. Así no va, generación tras generación. Que venga Lenin y lo vea. Y les diga algo.
Tomás Rivero
domingo, 16 de mayo de 2010
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